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martes, 22 de noviembre de 2016

A la caza de beneficiarios de la amnistía fiscal

Lo dijimos cuando se aprobó en 2012. Nada peor para incentivar a los contribuyentes que cumplen que una amnistía fiscal. No solo fue un aval para los defraudadores sino un jarro de agua fría para los cumplidores.

La carta remitida a los 30.000 beneficiarios de la amnistía fiscal supone un intento de corrección de lo que en su día fue una chapuza. Los defraudadores que lavaron su dinero no solo no pagaron el 10% de peaje que se había previsto sino que tributaron apenas una media del 3%. Una vergüenza.

No sé si ahora se reparará o no el desaguisado, pero, aun estando totalmente en contra de la medida, hay que tener en cuenta que esta carta y las supuestas investigaciones que se puedan derivar de la misma rompen un compromiso. Quienes se acogieron a esta ventaja lo hicieron porque quedaban libres de futuras inspecciones por el patrimonio aflorado.

Seguro que cuentan con suficientes recursos para buenos abogados. No sería de extrañar que ganen el pleito y que la seguridad jurídica española quede (otra vez) tocada.

jueves, 5 de mayo de 2016

La operación de imagen de los 500 euros

Existen medidas drásticas y medidas ligeras. El anuncio del Banco Central Europeo (BCE) sobre los billetes de 500 euros se sitúa entre ambos extremos, si no en el más suave.

Si el objetivo es combatir el fraude, la evasión fiscal o el crimen organizado y estos billetes son considerados los mejores colaboradores, hay formas más efectivas de proceder.

Una de ellas, por ejemplo, sería anunciar una fecha de retirada y de curso legal de los mismos. De esta forma se forzaría a quienes los poseen a entregarlos para cambiarlos por billetes más pequeños. Eso sí, con identificación previa. Si no, estaríamos ante otra forma de amnistía fiscal.

Lo que ha decidido el BCE, probablemente forzado por algunos países, no acabará con el problema. Eso casi seguro. Y, en cualquier caso, a los amantes del dinero negro siempre les quedarán los billetes de 200 euros, los segundo en mayor valor facial y que, por cierto, son de color amarillo, para quien no lo sepa ¿El efecto secundario para el defraudador? Que para ocultar el dinero se requerirá en torno al doble de espacio. Y poco más.